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Recursos para desarrollar la inteligencia emocional de nuestros hijos

Duérmete mi niña


El apego infantilAyer por la noche estaba intentando dormir a mi hija, ella daba vueltas hacia un lado y hacia    el otro, se frotaba los ojos y no paraba de hacer todo tipo de muecas y de aspavientos… no había forma   de que se durmiera. Se notaba que tenía sueño porque siempre que me dice que le pican los ojos es porque se está cayendo pero el caso es que no lograba conciliar el sueño, y eso que lo intenté todo: cuentos, nanas…

De repente sin yo decirle nada me dice: “Mamá, es que no me quiero dormir porque mañana cuando me despierte no vas a estar, estarás trabajando y no quiero…”

Como comprenderéis casi me desarma… y es que entendí la angustia que le producía saber que después de un fin de semana juntas llegaba el lunes, “el cole” y con ello el trabajo de mamá, y de papá claro.

Una de las cosas que te trae la maternidad es la vuelta a tu infancia, y es que yo misma aún recuerdo algunas de mis pataletas agarrada a la pierna de mi madre para que no se fuera a trabajar… y recuerdo esa sensación de desamparo cuando se iba… por eso la entendí tan bien…

Intenté explicarle que sólo me iba un ratito, que debía hacerlo, pero que enseguida volvería con ella… pero lo cierto es que con tres años no puedes aspirar a que lo entienda, como mucho a que lo acepte y ya está.

Durante los primeros años de vida los niños necesitan mucho a sus padres… pasar tiempo con ellos, y saber que están ahí. Sin embargo la sociedad moderna hace cada vez más difícil conciliar la vida laboral y familiar. Lo sufrimos los padres, pero sobre todo lo sufren nuestros hijos.

Os transcribo un párrafo de un artículo de Carlos González sobre el tema del apego infantil en los primeros años de vida. Este pediatra habla de lo importante que es el afecto y la seguridad que les damos a nuestros hijos en sus primeros años.

            Por desgracia, las madres escuchan a veces consejos como “no lo cojas en brazos, no le des el pecho, no juegues tanto con él… si se acostumbra, sufrirá más cuando tengas que volver a trabajar”. Pero así el sufrimiento es mayor, y desde el primer día; lo único que disminuye es la manifestación externa de ese sufrimiento. No, al contrario, dele a su hijo todo el cariño y todo el contacto físico que pueda, durante todo el tiempo que pueda. Que tenga el mejor comienzo.

             Después de los tres años, y sobre todo de los cinco, ese buen comienzo da frutos manifiestos. Son entonces los niños que habían tenido una relación más intensa con su madre, más brazos, más contacto, más juegos, los que mejor se adaptan a la separación. Porque el cariño ilimitado de los primeros años les ha dado la confianza en sí mismos y en el mundo que necesitan para iniciar el camino de la independencia. Ahora sí que están contentos en la escuela, y es verdadera felicidad y no simple apatía, una felicidad basada en la seguridad de que su madre volverá y les seguirá queriendo.

¿Qué opináis sobre este tema?

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Educación emocionalUno de los aspectos que más me preocupa de la formación de mis hijos es la educación emocional. Es un tema que me interesa mucho y es que tengo la sensación de que les llenamos la cabeza de conocimientos y en muchas ocasiones nos olvidamos de lo esencial: enseñarles a gestionar las frustraciones, el éxito, los fracasos, las pérdidas, los miedos, los rechazos, etc.

Tradicionalmente la educación se ha centrado en los aspectos cognitivos y ha dejado de lado los aspectos más emocionales, y es por ello que los propios padres podemos sentirnos desorientados acerca de cómo abordar estos temas.

Os recomiendo el libro “Padres brillantes, maestros fascinantes” de Augusto Cury, imagino que muchos de vosotros ya lo conoceréis. Este psiquiatra hace una reflexión muy interesante acerca de cómo educar las emociones.

Tras leerlo me gustaría compartir con vosotros algunas ideas:

  • Aquello que nos genera emociones, buenas o malas, ocupará en nuestras memorias siempre un lugar privilegiado. Compartamos con nuestros hijos nuestras emociones y nunca lo olvidarán.
  • La televisión, las consolas, los videojuegos, internet… están haciendo que la comunicación en casa se deteriore. Es muy importante hablar con nuestros hijos, de todo, pero sobre todo de nuestras experiencias vitales, de nuestros logros y fracasos, de nuestros anhelos y frustraciones. Todos tenemos una vivencias tras nosotros, compartámosla con ellos, así es como conseguiremos llegar a su corazón.
  •  Humanizar el conocimiento es otra de las propuestas interesantes de este autor, se trata de convertirnos en narradores de historias. Detrás de los datos y de la información dada de forma objetiva en muchas ocasiones existe una historia, se encuentran lágrimas, errores, dificultades, ansiedad, y en muchas ocasiones el coraje del protagonista para seguir adelante. Muchos pensadores murieron por sus ideas. Se trata de crear el clima emocional que vivieron mientras investigaban. A los niños se les podrán olvidar las normas y reglas pero no nuestras historias. Esto ayudará a crear nuevos modelos y héroes.
  • Enseñarles a gobernar sus propios pensamientos y emociones es uno de los mejores aprendizajes que les podemos aportar a nuestros hijos. Entrenar los pensamientos positivos y desechar o aprender a gestionar los negativos es una tarea que todos deberíamos aprender desde pequeños.
  • Hacer que participen en proyectos sociales les vacunará contra el individualismo y el egoísmo. En la época que nos ha tocado vivir, tan basada en el consumismo y en la satisfacción inmediata de nuestros caprichos y deseos, deberíamos de reservar siempre una parcela de nuestra vida para hacer algo por los demás.

¿Qué os parecen estas ideas? ¿Estáis de acuerdo con todas? ¿Qué otras ideas se os ocurren para educar las emociones de nuestros hijos?

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