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Recursos para desarrollar la inteligencia emocional de nuestros hijos

Cómo hablar con nuestros hijos


Hoy os traigo un vídeo que invita a la reflexión desde la siguiente pregunta ¿qué pasaría si habláramos con otros adultos igual que hablamos con nuestros hijos?

Verlo me ha hecho pensar en lo ridículos que resultamos a veces los padres vistos desde fuera. Sí, es obvio que no es lo mismo hablar con una amiga que tener que educar a un niño, imagino que en eso estamos todos de acuerdo, pero… ¿de verdad es necesario hablarles en ese tono tan arrogante o soberbio? ¿No resultaríamos muy maleducados e irrespetuosos si habláramos así con otro adulto? ¿Por qué lo hacemos entonces con nuestros hijos que es lo que más queremos?

Talentina: Mejor dejar huellas que cicatrices

Quizás a veces, de una manera inconsciente, tendemos a reproducir frases, tonos o comportamientos que nuestros mayores utilizaban con nosotros cuando éramos pequeños sin cuestionarlos ni un segundo…

Sin embargo, creo que vale la pena revisarlos y reflexionar acerca de cómo podemos EDUCAR sin caer en esos mismos errores… y es que la firmeza no se obtiene siendo más “bordes” o más cortantes, más al contrario, se obtiene mediante la argumentación y la explicación pausada de las cosas. Si los niños entienden por qué las hacemos de una determinada manera, será mucho más fácil que reproduzcan el comportamiento que tratamos de inculcarles… sin olvidar siempre, lo más importante, nuestro EJEMPLO!

Por eso os dejo este vídeo, porque vale la pena la reflexión,  y quizás haga que al menos por un día (ojalá que sean muchos más!) hagamos el esfuerzo de hablarles como se merecen 😉

¿Qué opináis vosotr@s?

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Educación emocional: 7 recursos para ayudar a nuestros hijos a regular sus emociones.


No cabe duda de que las emociones condicionan y forman parte importante de nuestras vidas. Podemos definir la emoción como una respuesta subjetiva ante una situación que provoca un cambio en nuestro estado y nos prepara la acción.

Todos las sentimos y todas cumplen una función, nos dan señales de si las cosas van o no bien, vigilan el estado de nuestras relaciones y nos preparan para actuar de una manera u otra.

Las emociones en sí son positivas, cumplen una función, lo que puede llegar a ser negativa es nuestra reacción o comportamiento al sentirlas y ahí es donde podemos intervenir para regularlas y elegir así de manera consciente cómo queremos comportarnos.

Educación emocional: recursos para regular las emociones

Hoy quiero detenerme en explicaros algunos recursos o estrategias para ayudar a nuestros hijos a hacerlo. Son algunos ejemplos aunque hay muchos más:

·         El SEMÁFORO: seguramente muchos de vosotros habréis oído hablar de esta técnica porque es bastante conocida. Consiste en explicarle al niño  que cuando sienta que alguna emoción (principalmente el enfado, la ira, la indignación…) le hace perder el control, realice los siguientes pasos:

o   Rojo: significa STOP! detente, párate antes de actuar. Se puede representar  poniendo los brazos en cruz sobre el pecho. Tómate unos segundos o si es posible unos minutos para desconectar, date un paseo si puedes para evitar que tu primer impulso saque lo peor de ti.

o   Amarillo: En esta fase debes respirar bien hondo (inspirar y espirar varias veces) para pensar con claridad y cuando ya estés más tranquilo, responder a las preguntas ¿qué ha ocurrido? ¿cómo me siento?

o   Verde: en esta fase debemos centrarnos en buscar una solución ¿qué puedo hacer para solucionarlo? ¿puedo hacerlo solo o debo pedir ayuda?

Pienso que es una técnica muy sencilla que se puede enseñar y entrenar desde pequeñitos y que poniéndola en práctica a menudo les puede venir muy bien en esos momentos de ira.  Por cierto, que no sólo sirve para los peques, los mayores también podemos ponerla en práctica 😉

·         LOS CUENTOS: uno de mis recursos favoritos. A veces nos empeñamos en intentar razonar con los peques cuando están en pleno “estallido emocional” y no suele ser el mejor momento para explicarles las cosas… Los niños a fin de cuentas son como nosotros, a nadie le gusta sentirse “atacado”, así que si en vez de reñirle delante de todo el mundo cuando por ejemplo pega a otro niño en el parque, simplemente le apartamos y esa noche en casa a la hora del cuento, ya tranquilos, reflejamos esa idéntica situación en un cuento, con otros personajes, la cosa cambia ¿y sabéis por qué? Porque el que pega y el que lo ha hecho mal ya no es él sino el personaje del cuento.  Esto le permitirá ver la situación desde la distancia, las emociones se quedarán a un lado y le será mucho más fácil comprender el mensaje: “No se pega a nadie, igual que no nos gusta que nadie nos pegue”. Así conseguimos que el niño no se cierre en banda a hablar del tema y no se bloquee sintiéndose juzgado… podemos conversar tranquilamente con él sobre por qué no hay que pegar, acerca de cómo se siente el niño al que han pegado, preguntarle y reflexionar juntos acerca de este hecho, etc.

·         APRENDER A RELAJARNOS: creo que todos deberíamos aprender técnicas de relajación desde pequeños, el  yoga se empieza ya a dar en algunos colegios, al menos como extraescolar… Aprender a respirar y a hacerlo de una manera que nos permita conectar con nosotros mismos, aquí y ahora, y olvidarnos por un momento de las preocupaciones y los problemas creo que es básico para tener una vida saludable. En casa podemos darles algunas pautas sencillas: aprender a “inspirar” y a “espirar”, en tono suave y rítmico. En Internet podréis consultar muchos ejercicios de relajación para niños que podéis practicar con ellos cada cierto tiempo. Os aconsejo ponerles música relajante de fondo que siempre ayuda.

·         RINCÓN EMOCIONAL: puede ser un rincón de casa o simplemente una caja de cartón que adornemos con los niños. Será el lugar en el que todos podemos expresar nuestras emociones libremente. Y lo podremos hacer mediante mensajes o dibujos (si es muy pequeño podrá poner simplemente una pegatina sonriendo, enfadado, con miedo, etc.). Es importante que vean que los mayores también lo usamos porque así se animarán a hacerlo ellos. Puede suponer un desahogo en un determinado momento y una manera de hacer salir esa rabia o esa sensación de miedo o de enfado… Al final del día si hay algo en la caja podemos revisarlo con ellos y hablar del tema.

·         ASAMBLEA: también podemos convocar una asamblea en casa cada cierto tiempo (sobre todo cuando hay algún problema que queramos resolver) donde el niño pueda expresar sus emociones y nosotros también. Será un espacio de reflexión sobre uno o varios temas concretos y se trata de que podamos hablar de cómo nos sentimos cuando ocurren determinadas cosas (ejemplo: cuando no recoges la habitación me siento muy enfadada, etc.). Si el niño ve cómo nosotros expresamos nuestra emoción, él también se sentirá libre para hacerlo (ejpl: cuando me repites muchas veces las cosas me siento agobiad@ o, es que siento que no tengo apenas tiempo para jugar, etc…). Este tipo de recursos ayudarán a normalizar la comunicación emocional en casa, aumentará la autoestima de los niños al sentirse escuchados e incrementará el vínculo afectivo entre todos los miembros de la familia.

·         JUGAR A DESENFADARNOS: Teatralizar con ellos situaciones cotidianas de conflicto y buscar juntos soluciones a esas situaciones también es un buen recurso… Es importante que el niño participe activamente en las ideas de resolución de ese conflicto aunque luego le ayudemos a diferenciar lo que se puede hacer de lo que no…

·         LA MÚSICA: es increíble el poder que tiene la música para cambiar el chip en estados de “bloqueo” y mejorar nuestro estado de ánimo. Obviamente unas veces costará más y otras veces costará menos pero suele ser un elemento muy positivo que nos ayudará!

Y vosotr@s ¿qué otros recursos utilizáis para regular las emociones? Soy todo oídos 😉

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8 recursos para educar niños felices


Cada uno de nosotros tenemos una predisposición innata o natural a ser más optimistas o más pesimistas. Sin embargo, esta predisposición no es inalterable… Se puede entrenar el pensamiento positivo, se puede entrenar el poner el foco en las soluciones, en las oportunidades y en lado bueno de las cosas; en vez de en los problemas, en las dificultades y en los inconvenientes.

Según los expertos los factores externos sólo predicen un 10% de nuestra felicidad a largo plazo, el otro 90% depende de cómo nosotros nos enfrentamos a esos factores externos, y ahí es donde podemos intervenir los padres, para hacer que nuestros hijos tengan recursos suficientes para enfrentarse a la vida “en positivo”.  En este sentido, os propongo algunas ideas/recursos, etc. para entrenar este pensamiento positivo en nuestros peques:

Talentina y el pensamiento positivo

  1. ¡Hoy hace un día maravilloso! Me encanta despertar a mis chiquitines de esta forma, da igual que llueva, que truene, que haya dormido poco o nada… Me gusta que sea la primera frase que escuchan en el día porque solamente por tener la oportunidad de vivirlo ya lo es… quizás ahora que son tan pequeños no le den importancia a esta frase pero estoy convencida de que con el tiempo esa manera de ver el nuevo día irá dejando un poso en ellos que les invitará a pensar que así es, que cada día, por el simplemente de serlo, ya es MARAVILLOSO.
  2. Valorar: mientras vamos en el coche de camino al cole me gusta recordarles la SUERTE tan grande que tienen de poder ir al cole o a la guarde a jugar, a aprender muchas cosas, a estar con sus amiguitos, etc. Mi niña que tiene 4 años se sorprende muchísimo cuando le digo que no todos los niños pueden hacerlo… muchos tienen que andar kilómetros a pie para poder ir al cole y nosotros en unos minutos en el coche llegamos a clase…Enseñarles a apreciar lo que tienen, a valorarlo, y a que se den cuenta de su suerte es la mejor vacuna contra el egoísmo…
  3. Disfrutar de cada instante y enseñarles que la VIDA se compone de MOMENTOS y no de cosas…. reírnos con ellos, jugar, cantar canciones… saborear y exprimir cada minuto del día intentando que no padezcan nuestro “estrés” y nuestras prisas.
  4. Dar gracias: al final del día dedicamos siempre unos minutos a hacer un repaso de lo que nos ha pasado y sobre todo nos fijamos en las cosas buenas y damos las gracias por ellas. Siempre, todos los días, hay cosas buenas…sólo debemos fijarnos bien y poner el foco en ellas en vez de en las cosas que no han sido tan agradables… VALORAR y AGRADECER están directamente vinculados con el sentido positivo de la vida ¿por qué no practicarlo entonces desde pequeños?
  5. Implicarles desde pequeños en actividades solidarias. Que vean que el mundo no siempre es color de rosa pero que siempre se puede hacer algo para cambiarlo… Está demostrado que ayudar a personas de nuestro entorno (familiares, amigos, compañeros, etc.) genera satisfacción y sensación de felicidad.
  6. Animarles y ayudarles a cultivar sus propios proyectos, sus sueños, aquello que les gusta hacer… es muy importante dejarles tiempo y espacio para sus hobbies, para que hagan aquello que de verdad les llena…
  7. Intentad habladles siempre en positivo, usando más el SÍ que el NO, poniendo el ACENTO EN LO QUE HAY QUE HACER en vez de en lo que hay que evitar… Eso hará que a la larga ellos también lo hagan…
  8. Por último, pero no menos importante:
  • Recordad que el cariño y el amor son la base de cualquier aprendizaje
  • Dadles mucha confianza en ellos mismos, que sepan que si quieren y se esfuerzan siempre PUEDEN
  • Y no olvidar que nosotros somos su mejor referencia, si queremos que tengan un sentido positivo de la vida deberemos empezar por encontrarlo y practicarlo nosotros mismos.

Si tratamos de establecer estos hábitos en los niños desde que son pequeños estoy segura de que serán más felices ¿Y a ti? ¿Qué otros hábitos se te ocurren para contagiar a nuestros peques del espíritu positivo de la vida?

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Educación emocional: 6 actividades para despertar la conciencia emocional en los niños


Identificar, conocer y poner nombre a las emociones es el primer paso que los niños necesitan dar hacia una educación emocional. Más adelante podrán empezar a regularlas y a controlarlas pero el primer paso es, sin duda, conocerlas y entender que todos las tenemos, unos las exteriorizamos de una manera y otros de otra, pero son una parte fundamental de nuestra vida.

Cómo despertar la conciencia emocional en los niños

Para llevar adelante esta tarea os quiero proponer 6 actividades que pueden ayudaros a trabajar esta primera fase de educación emocional en casa mientras os divertís con vuestros peques. No olvidéis que la mejor forma de aprender, siempre, es jugando y divirtiéndonos:

¡VAMOS A DIBUJAR CARAS!

Le proponemos al niñ@ dibujar expresiones faciales de las emociones básicas:

  • Alegría
  • Tristeza
  • Miedo
  • Rabia
  • Sorpresa
  • Vergüenza

Se trata de dibujar en una hoja unas caras que reflejen las distintas emociones. Antes de empezar a dibujar podemos aprovechar a hablar de qué se siente cuando nos sentimos de esa manera (con miedo, o rabia, alegres o tristes…). Nos servirá también para pensar cómo ponemos la cara cuando sentimos esas emociones (la postura de la boca, de los ojos, si hay o no lágrimas, rojez en las mejillas, etc…)… Le podemos hacer preguntas para que él llegue a sus conclusiones y luego lo plasme en el papel. Una vez hechos los dibujos el niñ@ puede enseñárselos a otras personas para ver si identifican las distintas emociones en las caras.

Este juego nos servirá para hablar de las emociones con el niño, para que aprenda a diferenciarlas, a ponerles nombres y para que empiece a entender que todas las personas sentimos esas emociones en algún momento.

¿Y TÚ? ¿CÓMO TE SENTIRÍAS?

Le proponemos distintas situaciones y el niño deberá decir cómo se sentiría en esa situación o cómo se sentirá la persona que la viva:

  • La profe te dice lo bien que has hecho una actividad delante de toda la clase
  • Te peleas con un amiguito
  • Vas en bici y te caes
  • Tu abuela/o te va a buscar al cole
  • Otro niño te quita tu balón
  • No puedes ir de excursión porque te has puesto enfermo
  • Podéis añadir todas las situaciones que se os ocurran!!

MINICUENTO INFANTIL:

Planteamos una situación (un minicuento) que dé lugar a hablar de las emociones y al debate. Distanciarse de las historias siempre les ayuda a comprender mejor las situaciones y a ponerse en el lugar de otras personas:

  • Ejemplo: están todos los niños jugando en el recreo a la zapatilla por detrás, de pronto llega otro niño (Jorge) y los demás niños no le dejan jugar porque dicen que ya son muchos. Le dicen que se vaya a otro sitio, que no puede jugar…
  • ¿Cómo se sentirá Jorge?
  • ¿Cuál será su expresión?
  • ¿Cómo se sentirán los demás niños?
  • Otro ejemplo: en una carrera vamos ganando y en el último momento nos caemos. ¿Cómo nos sentiremos? ¿Y si quedamos el último?

Poniendo COLOR y FORMA a la EMOCIÓN:

¡Jugamos a ponerle colores y características a las emociones!

  • ¿De qué color te imaginas la rabia? ¿a qué huele? ¿a qué sabe? ¿cómo es su textura? ¿y su forma?
  • ¿Y la tristeza?
  • ¿La alegría?
  • ¿Y el miedo? ¿La sorpresa?
  • Dejemos volar nuestra imaginación y echémonos unas risas con ellos…todo puede valer…  después, manos a la obra y ¡a dibujarlas!… a ver qué es lo que sale…

EL ESCONDITE DE LAS EMOCIONES:

Les planteamos diversas expresiones y jugamos a descubrir qué emoción se puede esconder detrás:

  • Lo he pasado genial, nunca olvidaré este día
  • ¡Hala! ¿Cómo no se me había ocurrido antes?
  • Siento mucho haberte hecho daño
  • ¡No voy a jugar más con él!
  • ¡Qué daño!
  • Pobre niño, me da pena
  • ¡Socorro! ¡Ayuda!
  • Y todas aquellas expresiones que se os ocurran para contextualizar las emociones…

¿CÓMO REACCIONA CADA PERSONA?

¿Qué haces cuando sientes estas emociones? ¿cómo reaccionas? Es importante reflexionar sobre ésto con el niño para que se dé cuenta de que ante una misma emoción cada uno puede tener reacciones distintas. En esta primera fase no se trata de juzgarlas, simplemente de entender que cada persona reacciona de una manera… Para ejemplificarlo podemos hacerles ver que nosotros reaccionamos de manera distinta a como ellos lo hacen o poner el ejemplo de otras personas cercanas:

  • Mucha alegría: saltar, reír, contarlo a otros, etc.
  • Tristeza: llorar, contárselo a papá o mamá, quedarse solo, estar pensativo, coger mi peluche preferido, etc.
  • Sorpresa: comunicárselo a los demás, quedarse quieto, saltar, poner las manos en la cabeza, etc.…
  • Miedo: huir, llorar, correr, gritar, quedarse inmóvil, etc.
  • Rabia: gritar, insultar, pegar, contenerse, ir a un rincón sólo hasta que se me pase, contárselo a la profe o a los papis, etc.

Espero que estos juegos os sirvan de ayuda. Si te ha gustado el post ¡compártelo!

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Cómo ayudar a nuestros hijos a sacar lo mejor de sí mismos


Hoy quería compartir con vosotros una reflexión que llevo haciéndome algún tiempo: ¿Cuántos son los condicionantes sociales que limitan nuestra conducta? ¿Cuántos factores externos no nos dejan “brillar” y sacar lo mejor de nosotros? ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hij@s a que estos condicionantes no les influyan de manera tan decisiva?

El secreto está en superarnos a nosotros mismos

Hace poco leía un artículo en el País, que os recomiendo leer, y que me llamó poderosamente la atención. En él se explicaba cómo un experimento con jóvenes estudiantes de Estados Unidos demostró que ante una pregunta concreta cuya respuesta era en principio muy “obvia” los alumnos contestaban de manera equivocada, aun sabiendo la respuesta correcta, sólo para no llevar la contraria al grupo, para no sobresalir y no destacar dentro de él.

Este experimento demostró la capacidad que tiene la presión social de anular o inhibir el talento. Los alumnos preferían hacerlo mal pero formar parte de ese grupo, antes que hacerlo bien pero quedarse al margen o arriesgarse a sentir el rechazo del resto.

Y es que, para muchos, la presión social sigue constituyendo una barrera difícil de sortear por no decir imposible. Muchas veces, de forma inconsciente, tal y como dice el artículo que os menciono, TEMEMOS “llamar la atención en exceso- e incluso triunfar- por miedo a que nuestras virtudes y nuestros logros ofendan a los demás… “

Y yo me pregunto ¿En qué clase de sociedad vivimos en la que se tiene miedo, no ya a equivocarse (que eso daría para otro post) sino a hacerlo bien, a destacar por encima de los demás positivamente?

Quizás detrás de esto se encuentra el miedo al rechazo… pero ¿por qué genera rechazo cuando debería ser causa de admiración?….

El artículo habla de la “envidia” como un mal que nos impide alegrarnos de las alegrías ajenas porque no hacen sino poner de manifiesto nuestras propias “carencias”… y que hace que cuando alguien destaca en algo en vez de alegrarnos, aplaudirle, elogiarle y admirarle… nos dediquemos a apartarle, criticarle y excluirle del grupo.

¿Qué podemos hacer para cambiar esto? ¿Cómo hacer que este patrón de comportamiento desaparezca? No podemos cambiar el mundo, pero sí nuestra pequeña parcela… ¿Y cómo?… Pues enseñando a nuestros hijos desde pequeños a:

  • Creer en sí mismos y a tener confianza en su criterio, en su intuición, que aprendan a escuchar su voz interior para ser realmente ellos mismos. Reforzar en ellos el pensamiento propio, aun por encima del de la colectividad, porque sólo así encontrarán su propio camino y conseguirán dejar salir su propio talento… Muchas veces la “intuición” sí es buena consejera…. Hagamos caso de lo que sentimos, de lo que somos, de lo que llevamos dentro… intentando dejar de lado los prejuicios y los “qué dirán”.
  • Desechar el pensamiento destructivo  (el rechazo, la crítica, la censura, la exclusión, etc.) porque destruyen al otro pero además también nos destruye a nosotros mismos, simplemente porque no nos hará sentirnos bien, no nos ayudará a crecer como personas, a mejorar ni a aprender cosas nuevas de otros…
  • Potenciar y “practicar” con ellos el pensamiento constructivo, el aplauso, el elogio, la admiración, etc. Poner siempre el “foco” en lo bueno de las personas. Esta actitud nos hará aprender del comportamiento ajeno y nos empujará a querer mejorar y crecer como personas y a querer cultivar aquello que admiramos del otro, a “elevarnos por encima de nuestras limitaciones” y aprender cosas todos los días.
  • No dejarse arrastrar ni influir en exceso por “los grupos” o no hasta el punto de no ser nosotros mismos porque, a fin de cuentas, un grupo en el que no podamos expresar nuestra opinión y nuestro criterio con confianza y libertad es un grupo que nos encorseta y nos limita… Será además un grupo que nos arrastre donde vaya la mayoría pero que no nos permita “brillar” con luz propia.

¿Os imagináis que todos los padres lográramos transmitir esto a nuestros hijos? Conseguiríamos, en primer lugar, que fueran más felices y conseguiríamos, al fin, vivir en una sociedad en la que cada uno pudiera dar lo mejor de sí mismo y “brillar” con luz propia, sin miedo al rechazo, a las críticas y a las envidias.

El reto es importante, y no digo que sea fácil, pero comienza en cada familia…

Os dejo para terminar con un fragmento de la película “El Club de Los Poetas Muertos” que tiene mucho que ver con este tema. Nos habla de la importancia de encontrar tu propio camino “Camina a tu aire”. Espero que lo disfrutéis 🙂

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16 recursos para motivar a los niños


La motivación según el diccionario es la preparación mental para ejecutar una acción con interés y diligencia.

Desde mi punto de vista constituye, sin ninguna duda, la clave del aprendizaje. Si nuestros hijos están motivados estarán predispuestos a aprender, a involucrarse en la tarea y a poner todo su empeño en lograr el objetivo.  De esta manera aprenderán las cosas de una manera mucho más fácil y natural.

Por ello, es fundamental trabajar la motivación desde casa para empujarles a desarrollar desde las tareas más cotidianas (recoger los juguetes, vestirse, lavarse, poner la mesa, ir al cole, hacer los deberes, etc…) hasta las más “extraordinarias” que les supongan un reto importante (aprender a montar en bici, a patinar, a nadar, a relacionarse con otros niños, etc.).

Talentina "No me riñas cuando lo hago mal, es cuando más te necesito"

Los padres tenemos mucho que ver en ello y hay muchas cosas que podemos aportarles. Os doy algunas “ideas prácticas” que aplico en mi día a día con ellos y que me funcionan:

1.-Contarles CUENTOS e historias es un recurso muy útil y pienso que uno de los más potentes para motivarles y provocarles ganas de hacer cosas… Si escogemos bien los cuentos que les contamos y los sabemos utilizar no os podéis hacer una idea de la influencia que tendrán en su comportamiento.

2.-Hacer de la IMAGINACIÓN nuestra aliada… si conseguimos distraer su atención con algo que les “enganche” les será mucho más fácil hacer lo que tienen que hacer. Puede ser por ejemplo inventarnos un personaje, y convertirnos así en un robot, en un mosquetero o en un detective que les requiera para algo – este recurso les sorprenderá y les hará cambiar el “chip”, porque jugando las cosas se hacen de otra manera. A la hora de utilizarlo es importante tener en cuenta la personalidad y los gustos del niño, si le gustan los caballeros, los piratas, los magos o los animales, etc… Cada niño es único y especial así que no hay una fórmula mágica que valga para tod@s.

3.- Contarles NUESTRAS VIVENCIAS PERSONALES… ¿Os habéis dado cuenta de que os escuchan de otra manera cuando les contáis cosas que os pasaban a vosotros de pequeños? Contar las cosas desde el corazón hará que les “llegue el mensaje” de otra manera y que no lo olviden tan fácilmente.

4.-Que nos vean siempre con ACTITUD POSITIVA, habladles de forma alegre, animada, cantando… que descubran que podemos disfrutar mucho haciendo las cosas cotidianas de la vida (lavarnos, peinarnos, vestirnos, etc..) y que depende de nosotros el hacerlas especiales. La ACTITUD, siempre, lo cambia todo!

5.-Crear NUEVOS HÉROES y nuevos modelos para nuestros hijos… hacer que tengan como referencia a personas que se esfuerzan y que luchan por conseguir sus objetivos…. Habladles de ellas siempre que tengáis ocasión, al ojear el periódico, al ver la tele, al encontraros en la calle con algún conocido, simplemente conversando… contadles lo que les costó llegar hasta ahí, el valor de su esfuerzo y de que en él está la recompensa, en la satisfacción del trabajo bien hecho y de la superación de uno mismo… que vean que ese tipo de personas son los verdaderos héroes de nuestra sociedad y que muchas veces son anónimos.

6.-Reconocer su esfuerzo, felicitarles cuando lo intentan y ponen todo de su parte para que salga bien y no sólo cuando el resultado es bueno… lo más importante es su ACTITUD para hacer las cosas… reforzar sus comportamientos positivos les animará a seguir intentándolo y, por tanto, a seguir mejorando… Recordad que su mayor motivación suele ser nuestro reconocimiento, nuestros aplausos, nuestros besos y abrazos…

7.-Explicarles EL POR QUÉ de las cosas, por qué tienen que hacerlas, cuando las entienden les es mucho más fácil razonar y decidirse a “colaborar”.

8.-INVOLUCRARLES en las decisiones… hacer que se sientan “cómplices” y partícipes de ellas, si ellos sienten que forman parte activa de la decisión de hacer algo, será muy fácil conseguir que la hagan…¿Habéis probado a pactar y decidir entre todos las normas que hay en casa?

9.-MENTALIZARLES de lo que tienen que hacer, es muy importante especialmente cuando se trata de algo que no les gusta… No es lo mismo que se vayan preparando y haciendo a la idea de que lo tienen que hacer a que les pille por sorpresa…

10.-Que haya COHERENCIA, que vean que nosotros también hacemos lo que les pedimos, que también cumplimos con nuestras obligaciones… No os olvidéis de que somos su mejor referencia.

11.-En el caso de tareas complejas es necesario MARCAR OBJETIVOS a corto plazo, plantearles RETOS: objetivos concretos y alcanzables para que sientan la satisfacción del logro… la motivación se retroalimenta a medida que vamos consiguiendo objetivos, y si es muy largo el proceso se podrán desanimar o hasta llegar a aburrir…

12.-Asegurarnos de que la actividad o la tarea que les proponemos es ADECUADA para él o ella. Si no están preparados para ejecutarla se sentirán frustrados al no conseguir resultados y se desmotivarán.

13.-Darles TIEMPO para que lleven a cabo la actividad propuesta… hagamos nuestro, el lema, “sin prisa pero sin pausa”…

14.- La MÚSICA, es cierto que “amansa a las fieras” jajaja… y han sido ya muchas las veces que me ha salvado de situaciones complicadas… la música conecta con nuestras emociones, nos transporta a otros lugares y nos hace “vibrar”… nos puede ser de mucha ayuda para cambiar su estado de ánimo (y el nuestro) en momentos de bloqueo.

15.-Muy importante, hacer que entiendan el ERROR como una OPORTUNIDAD para seguir mejorando y no como un fracaso. Explicarles que el proceso “normal” de aprendizaje de cualquier cosa es prueba-error, prueba-error, prueba-error… esa es la única manera de mejorar, aprender, crecer y lograr lo que nos proponemos. Si tenemos miedo a intentar las cosas jamás conseguiremos avanzar, así que es fundamental, y parte importante de nuestro papel como padres, hacerles entender esto y no castigar el error sino simplemente verlo como una etapa natural del aprendizaje.

16.-Hacer que se sientan importantes, únicos y especiales. DESTACAR a menudo sus cualidades, SUS VIRTUDES. Que sienta que confías en él o en ella para superar el reto propuesto y que ellos son los verdaderos “protagonistas” de la actividad.

¿Y a ti? ¿Qué otros recursos de motivación te han funcionado con tus hijos? Anímate a dejarme tus comentarios…

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Primer día de guardería o cole: afrontar la separación


Ayer fue el primer día de guardería de mi hijo pequeño… El primer día nunca es fácil ni para el niño ni para los padres…

¿Y por qué cuesta tanto la separación?

En el caso del niño es fácil de imaginar… desde que llegó al mundo ha sentido el calor de los suyos y ha sabido de sus cuidados, de sus mimos y de su AMOR incondicional… y así,  poco a poco, con afecto, con cariño, atendiendo a sus llamadas y a sus llantos… ha empezado a confiar y a pensar que el mundo es un lugar SEGURO… ¿cómo no llorar cuando le apartan de los suyos y de la “seguridad” que asocia a estar con ellos?

En el caso de los padres y especialmente de la figura principal de apego del niño creo que es también fácil ponerse en su lugar… ¿Os acordáis de la rosa del Principito?

Imagen publicada en el Desván de las Letras

Lo cierto es que cuando llega el día de la separación y tienes que dejarle en manos de alguien que para él es un extraño y para ti también… no resulta nada fácil…

En mi caso tuve una primera experiencia con mi hija “mayor” que tiene ahora 3 añitos. Lo cierto es que me quedó muy mal recuerdo de aquellos primeros días de guardería… ¿la razón?…quizás contribuyó mi inexperiencia y el dejarme guiar por consejos que seguramente se decían con la mejor intención pero que no respondían a lo que yo sentía interiormente que debía hacer.

La política de la guardería a la que iba mi hija era que no podían pasar los padres dentro…ni siquiera el primer día… te cogían a la niña siempre en la puerta…y oía muchos comentarios del tipo… es mucho mejor así, si no le va a costar mucho más separarse de ti… los niños saben cómo chantajear emocionalmente a los padres, etc, etc.

Sin embargo, en mi interior, yo no hacía más que preguntarme… ¿por qué hacer las cosas tan bruscamente? ¿por qué no intentar hacerlo más paulatinamente para que ese proceso de separación no sea tan duro ni para la niña ni para mí?

Lo cierto es que aún recuerdo ese momento de la separación en que me la cogían mientras mi niña intentaba con todas sus fuerzas seguir agarrada a mí…BRUTAL!!…y de ese nudo en el estómago con el que me iba… y de las preguntas que me golpeaban la cabeza… ¿Lo estaré haciendo bien?…

No quiero dramatizar, porque es cierto que mi hija enseguida se adaptó a la guarde y en unas 3 semanas empezó a dar muestras de querer ir y a salir de casa con una sonrisa y no con un puchero… Pero tuve claro que con mi hijo quería hacer las cosas de manera diferente…

¿Y cómo? Pues para hacer que todo este proceso de adaptación sea más llevadero… os doy algunas sencillas pautas que a mí me han ayudado y que van en consonancia con mi manera de educar … Tengo que decir que mi peque tiene ahora 2 años así es que ya me entiende perfectamente y empieza a hablar muchas cosas… este factor no es ninguna nimiedad… porque ayuda al niño a expresar sus emociones y a entender también lo que le dicen…

Ahí van algunas de estas pautas, por si también os sirven de ayuda:

1-          Trabajar este tema con el niño antes de empezar a la guardería o al colegio… ir mentalizándole, diciéndole que va a empezar al cole, que va a conocer a otros niños y a hacer nuevos amiguitos… que se lo va a pasar fenomenal y va aprender muchas cosas nuevas…

2-          Acercaros algunos días al centro con vuestro hij@ antes de empezar para que vaya sintiéndolo como un sitio cercano, familiar, “amigo”…

3-          Transmitirle ILUSIÓN por la nueva etapa que va a empezar! De todas las maneras que se os ocurran… a veces si tiene hermanos o primos puede ser una manera de que se sientan mayores el saber que empiezan al “cole”, etc.

4-          SIEMPRE, siempre, siempre habladle EN POSITIVO… de todo lo bueno que se va a encontrar allí… Es muy importante que nos vea seguros de lo que decimos y hacemos, NO DUDAR… o al menos que no nos vea hacerlo… La SEGURIDAD que le transmitamos es muy importante para que él pueda afrontar esta nueva etapa… pues será la seguridad que él mismo tenga…

5-          Preparad todas las cosas del cole con él… la mochila, colgársela a la espalda para que se sienta mayor… meted todas las cosas necesarias en ella…y que él os ayude a hacerlo… preparar todo el proceso y hacerles partícipes de él es parte fundamental del inicio del cole porque hará que se ilusionen y les entren ganas de empezar…

6-          Aunque es cierto que no siempre se puede, mi consejo es empezar al cole de manera progresiva… darles tiempo para que se familiaricen con el espacio, con la profe, con sus compañeros… si el primer día les dejamos muchas horas se les hará duro o pueden llegar a pensar que no vamos a volver (si es muy pequeño), etc… Lo ideal creo que es dejarles al principio 1 hora e ir  poquito a poco aumentando el tiempo…

7-          Acompañarlos los primeros días hasta su clase, que nos vea interactuar con la profe y con los otros niños… que vea que se trata de un sitio “amigo”… y que le dejamos en buenas manos…

8-          Cuando les dejéis despediros siempre de él o ella, aunque llore, decidles que volveréis pronto, darles un beso y que os vean seguros de que les dejáis en buenas manos… si desaparecéis sin más, aprovechando que está entretenido, aún será más difícil para él o ella entender lo que ocurre… y el “susto” y la “decepción” puede ser aún mayor cuando no os vea…

9-          Y para terminar, lo más importante: haced las cosas conforme sentís que deben hacerse…sin dejaros llevar por los consejos de otros… escucharos a vosotros mismos y haced lo que os dicte el corazón y lo que sintáis que es mejor para ellos… porque así y sólo así evitaréis muchas dudas y temores… así lo estoy haciendo yo ahora y os puedo asegurar que la experiencia no tiene nada que ver con la que sentí con mi hija…

Por mi experiencia creo que el proceso de adaptación puede durar tres semanitas o un mes como mucho… aunque es verdad que cada niño es diferente… pero ya veréis como enseguida los niños se familiarizan con el entorno, con la profe, con los otros niños y van felices y contentos!!

¿Y cuál ha sido o está siendo vuestra experiencia? ¿Cómo estáis afrontando ahora sus primeros días? ¿Os animáis también a compartirlo?

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Educar para las relaciones sociales


Desarrollar habilidades sociales en mis hijos es un tema que considero de vital importancia porque son capacidades que si ayudamos a que las desarrollen desde pequeñitos les servirán para todo en la vida.

Y estas capacidades están muy conectadas con la educación emocional.

Un niño con autoestima, seguro de sí mismo, capaz de controlar sus emociones, con capacidad para escuchar activamente a los demás y para ponerse en lugar del otro, etc… será un niño que seguramente no tendrá ningún problema para relacionarse con otras personas… De ahí la importancia de trabajar primero todas esas cuestiones.

Escuchar

Obviamente, cada niño tiene un carácter diferente, hay niños a los que no les cuesta nada relacionarse, expresar sus deseos, entablar una primera conversación con otros niños, etc. y hay otros para los que todo eso supone un mundo…

Sobre todo en este último caso es necesario que los padres les ayudemos a ir poco a poco superando esa timidez, esa inseguridad… ¿Y cómo podemos hacerlo?

Os doy algunas ideas de pequeñas cosas que podemos hacer en el día a día para desarrollar sus habilidades sociales:

1 – Llevarles habitualmente a sitios donde puedan jugar con otros niños y procurar pasar tiempo con amigos o familia que tengan niños para que tengan una vida lo más social posible… Procurad en general darle al niño un ambiente rico en relaciones, que se acostumbre a relacionarse con distintas personas…

2- Cuando vayamos a una tienda, a una cafetería, etc.  pedirles que sean ellos los que le digan a la dependienta o al camarero lo que necesitamos… enseñarles a pedir las cosas de manera adecuada… “¿me podría dar un agua y una coca cola por favor?”…

3- Destacar y elogiar cuando alguien es muy amable, comentarlo, y también cuando alguien es muy mal educado o desagradable comentarlo explicándoles por qué no deben comportarse de esa manera…

4- Cuando nos encontremos con algún conocido en la calle invitarles a que les saluden, hola y adiós,  que den las gracias si les dan algo, a que pregunten por otras personas…

5- Enseñarles a cuidar el lenguaje verbal y también el no verbal… mirar a los ojos y actitud positiva!

6- Acostumbrarlos a que cojan ellos el teléfono, y explicarles cómo se hace, qué deben decir, etc… será una buena manera de que aprendan a desenvolverse con otras personas.

7- Otra buena idea es invitar a amiguitos suyos a casa a pasar la tarde o el fin de semana…o dejar que vayan ellos a sus casas… ayudará a reforzar su amistad y su vínculo emocional con ese amigo, a compartir más cosas con él/ella, etc.

8- Fomentar la capacidad de escuchar activamente. Para ello nada mejor que escucharles  a ellos (con interés y no mientras miramos el móvil o hacemos la comida) y enseñarles que pueden aprender muchas cosas si escuchan a los demás.

9- Ayudarles a entender y a superar situaciones negativas con las que puedan encontrarse… rechazo o enfados de otros niños, etc… A veces este tipo de situaciones puede provocar inseguridades que les hagan ser más retraídos…

10- Enseñarles lo bueno y positivo que es preguntar siempre las dudas que tengamos… da igual que los demás se rían… si no preguntamos nunca lo entenderemos… atreverse a preguntar siempre y en cualquier sitio, fundamental!!

11- El teatro es una buena herramienta también para que los niños se expresen y pierdan el miedo a hablar en público, etc… procurad apuntarles a actividades de este tipo.

12-Cualquier deporte de equipo también ayudará mucho a mejorar sus habilidades sociales.

13- Proponer juegos por parejas o por equipos que requieran negociar con el otro para establecer una estrategia.

14- Un buen ejercicio es también la narración en grupo… construir una historia de manera conjunta entre todos… empieza por ejemplo papá con una frase y el niño debe ir añadiendo otra frase… si hay más niños mejor… hasta que construyamos una historia entre todos… este ejercicio mejora la capacidad de improvisación, mejora la oratoria y la escucha activa del niño.

15- Leerles cuentos, o mejor, dejar que nos lo cuenten ellos, para  reforzar su expresión oral y favorecer estas habilidades.     

        Y como siempre:

  • Nunca forzar, hacerlo poco a poco, de manera progresiva y sin obligar nunca, pues generará el efecto contrario.
  • Que tengan el mejor ejemplo, ellos aprenden a través de nosotros, de ver cómo nos desenvolvemos… cuidar nuestras actitudes y comportamientos cuando vamos a una tienda, cuando nos encontramos a alguien, con nuestros amigos y nuestras relaciones sociales en general…
  • Por último, muy importante, no nos olvidemos de reforzar siempre las conductas y actitudes positivas!

       ¿Qué otras ideas se os ocurren para desarrollar las habilidades sociales en nuestros hijos?

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La “tribu”

La soledad en la maternidadUna conversación que tuve el otro día con una amiga me ha hecho reflexionar mucho acerca de la soledad que conlleva hoy en día la maternidad.

La generación, no diré de nuestros padres, pero sí de nuestros abuelos, contaban con una red amplia de gente a su alrededor en la que apoyarse ante cualquier dificultad que pudiera surgir.

Siempre oí hablar a mi abuela de sus vecinos de puerta como si fueran parte de su familia, y es que sus hijos habían crecido juntos, compartían alegrías y penas y efectivamente eran como de la familia. Incluso el tendero de al lado, la vecina modista que les cosía o el lechero que les dejaba la leche cada mañana, eran parte importante de sus vidas. Tenían una “tribu” a su alrededor que les daba mucha seguridad.

Os tengo que confesar que en la puerta de al lado de mi casa vive una familia con un niño que tiene un año más que mi hija y apenas hemos intercambiado en alguna ocasión un saludo. Ni siquiera sé cómo se llaman…

Mi teoría es que antes quizás se necesitaban más, hoy necesito yo azúcar y mañana tú aceite, y apoyándose los unos en los otros iban saliendo todos adelante. A medida que la sociedad y el estado de bienestar ha ido progresando hemos ganado sin duda en comodidades pero a mi modo de ver hemos perdido muchas otras cosas…

Si a esto le unimos que muchas veces la vida o el trabajo nos lleva a vivir en ciudades lejanas a las de nuestras familias de origen, esto hace que sean pocas las personas o los apoyos que muchas madres o padres podemos tener en un momento determinado.

Creo que con esta situación se pueden sentir identificadas muchas mujeres de hoy en día…Y es que, cuántas madres no han pensado en algún momento… me estoy sintiendo mal, pero es que NO ME PUEDO PONER MALA…quién se ocupará entonces de los niños?

Además está el lado emocional de la mujer, no menos importante, el poder compartir nuestra experiencia con otras personas y el sentir en el día a día el apoyo, la comprensión, el cariño y el consejo ante todo lo nuevo que nos trae la maternidad y lo que conlleva la educación de nuestros hijos…

En este sentido y ahora que estoy empezando a meter la cabeza en el mundo 2.0 estoy descubriendo que cada día son más las mamás blogueras que necesitan contar su día a día, expresar sus emociones y sus ideas y compartir sus experiencias con sus hijos… y lo hacen a través de la red, en donde, curiosamente, encuentran a su “tribu”.

Acabaré con una reflexión que mi marido, hombre práctico y cabal, me ha hecho sobre este tema: ¿qué haces tú para cambiar eso?

Y es que no hay que olvidar que ante cualquier situación todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad, ¿por qué no empezar a hacer algo para cambiar lo que no nos gusta?

Creo que un día de estos invitaré a mis vecinos de puerta a merendar. Quién sabe si puede ser el comienzo de una bonita amistad… :=))

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Despojarnos de nuestras ataduras para educar

Educar sin atadurasEn un taller de creatividad al que asistí hace ya algún tiempo, el ponente nos relató una historia para reflexionar acerca de nuestros prejuicios, de nuestras ataduras, de la mochila de creencias que todos llevamos a nuestras espaldas y de las limitaciones que eso puede comportarnos. Aquella historia me dio mucho que pensar y hoy la quiero compartir con vosotros.

Se trata de un experimento científico que se hizo con algunos monos. Lo cierto es que no sé qué tiene esta historia de verdad o de leyenda, pero en cualquier caso, explica muy bien los patrones de comportamiento por los que nos guiamos en muchas ocasiones.

El experimento consistió en meter a tres monos en una sala y en una de las esquinas se colocó una escalera que permitía alcanzar un plátano colgado del techo. Como es normal al poco tiempo de estar en la sala los monos quisieron alcanzar el plátano pero lo que ocurrió es que al subir la escalera se les roció a todos con agua helada a presión. Los monos intentaron una y otra vez coger el plátano, pero el resultado siempre era el mismo…. así que los monos, ya muy escarmentados, desistieron y optaron por no repetir nunca más la experiencia…

Lo que se hizo entonces fue sacar a uno de los monos y meter a otro mono nuevo… al ver el plátano, este mono lo primero que hizo fue intentar subir rápidamente la escalera para cogerlo pero sus compañeros fueron a pegarle propinándole golpes y patadas para impedir a toda costa que se acercara a la escalera… ni siquiera le dieron la oportunidad de intentarlo…

A continuación se sacó de nuevo a uno de los monos del principio y se metió a otro mono nuevo. Ocurrió exactamente lo mismo, que todos fueron a pegar al mono nuevo para que no intentara subir la escalera y coger el plátano… lo más sorprendente fue que el mono que no había sido empapado por el agua helada fue el que con más contundencia y convicción le golpeó…

Así se hizo varias veces, introduciendo a monos nuevos cada cierto tiempo y el resultado siempre era el mismo: monos que nunca habían sido rociados con agua helada seguían el patrón de comportamiento que habían aprendido a pesar de no haber experimentado por ellos mismos el motivo del peligro….

El caso es que el plátano acabó convirtiéndose en una especie de tabú inalcanzable… y a pesar de quitar el efecto del agua helada… ninguno volvió ya a intentar cogerlo…

Os dejo aquí un vídeo en el que se muestra muy bien este experimento:

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Todos tenemos obviamente una vida detrás, un pasado, unas experiencias, una mochila cargada de cosas buenas y malas, de anhelos, de frustraciones, de éxitos y de fracasos…. Cada una de esas experiencias se sitúa en un contexto determinado, en un ambiente determinado y obviamente son vividas por nosotros mismos que tenemos nuestro propio carácter…

Mi propuesta pasa por intentar desprendernos de todo ello para poder educar niños libres y felices, intentar no pasarles la factura de nuestros miedos, de nuestras frustraciones o fracasos, ni siquiera la de nuestros éxitos y anhelos… todos ellos están fundamentados seguramente en un contexto y en una realidad que quizás nada tiene que ver con la de nuestros hijos…

Por supuesto que podemos y debemos compartir con ellos nuestras experiencias vitales porque sólo así crearemos un verdadero vínculo emocional con ellos y a fin de cuentas constituyen lo que somos hoy día … pero intentemos distanciarnos un poco de ellas…

Dejemos que sean ellos mismos y sus propias experiencias las que vayan forjando su carácter y su destino, dejemos que sean ellos los que vayan descubriendo sus propios sueños,  los que encuentren sus propios miedos y sus propias limitaciones… dejemos que sean ellos los que vayan llenando su propia mochila de experiencias vitales buenas y malas… no les carguemos también con la nuestra!

No es una tarea fácil pero creo que merece la pena, cuanto menos, hacer el esfuerzo de intentarlo..

¿Qué opináis de todo esto?

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Porque lo que me gustaría es darte herramientas para vivir esta vida… feliz

Educación emocional: porque lo me gustaría es darte herramientas para vivir esta vida... felizLa sociedad está cambiando y un modelo educativo concebido en la revolución industrial en el que se primaba la estandarización, la repetición, etc… poco tiene que ver con el mundo actual.

El mundo cada vez es más dinámico y está más dominado por las tecnologías de la información. El conocimiento está a disposición de nuestros hijos como nunca antes lo había estado… con sólo dar a una tecla pueden obtener toda la información que necesiten y el aprendizaje colaborativo está a la orden del día. Según los expertos 4 de cada 5 niños trabajarán en profesiones que aún no existen…

La educación tiene que cambiar irremediablemente para adaptarse a los nuevos tiempos… y desde mi punto de vista debe centrarse en formar a la persona de una manera mucho más integral, teniendo en cuenta sus sentimientos, sus emociones, sus capacidades, sus actitudes, sus talentos…  y así desarrollar competencias, habilidades y destrezas que le permitan ser feliz el día de mañana.

Os dejo este vídeo/documental (sólo dura 8 minutos y merece la pena) en el que una profesora de infantil explica distintas técnicas para trabajar la educación emocional con los niños. Es un documental fantástico que nos puede servir de inspiración a muchos padres… (podéis activar los subtítulos en la barra de herramientas del vídeo)…

Me alegra muchísimo comprobar que cada vez somos más los que nos preocupamos por ofrecer a nuestros hijos una educación más amplia, no basada solamente en aspectos cognitivos y académicos, una educación adaptada a las capacidades de cada niño en la que las emociones tienen un lugar importante.

Me he emocionado al verlo… será tal vez porque estoy justo en el momento de buscar un centro educativo para mi hija… espero que os guste!!

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Enseñémosles a ser proactivos


Todos tenemos una responsabilidadTodas las personas tenemos la capacidad de decidir muchas cosas. Sin embargo, la concepción que tenemos de cómo se fraguan las cosas en la vida condicionan nuestra manera de ser.

Si pensamos que nada depende de nosotros sino que nuestra vida y nuestra suerte están sometidas a acontecimientos externos y ajenos a nosotros seremos personas mucho menos activas que si pensamos que lo que ocurra depende básicamente de nosotros y está en nuestras manos.

Yo pienso que ante cualquier situación todos podemos hacer alguna cosa o poner nuestro granito de arena para cambiarlo. Probablemente haya situaciones ajenas a nosotros en las que nos parezca que se nos escapa totalmente de las manos y seguramente sea así en un 99% pero si lo pensamos bien seguro que hay al menos un 1% restante que depende de nosotros o que nosotros podemos aportar.

Esto es lo que me gustaría que pensaran mis hijos en el futuro, que pueden cambiar las cosas, y que los sueños por muy lejanos que parezcan se pueden conseguir con esfuerzo y perseverancia.

Esta actitud como sabéis se asocia al espíritu emprendedor. En una de las charlas de emprendimiento a las que asistí últimamente se comentó una cosa que me pareció muy cierta: “si persigues con tesón tus sueños el cosmos y los astros se aliarán contigo para que los consigas…”. Y es que si luchamos decididamente por algo es cierto que las cosas empiezan a fluir. Nos puede parecer que hay un montón de casualidades que empiezan a surgir… pero en realidad no son casualidades sino causalidades provocadas por nosotros mismos.

Sólo hay que atreverse y actuar. Y es que el miedo al fracaso es mucho peor que el propio fracaso. De este último al menos aprendemos cosas que nos servirán en un futuro pero el miedo nos bloquea, nos paraliza y no nos deja avanzar.

Tenemos la capacidad de influir en nuestros hijos para que tengan una u otra visión de la vida. Os invito a que reflexionéis sobre el tema y a que les eduquéis para ser personas proactivas y luchadoras, y recordad que la mejor manera de transmitírselo no es con la palabra sino con el ejemplo diario.

Termino con una cita de Paramahansa Yogananda, gurú de la India y pionero de las enseñanzas de la meditación en Occidente:

“El ser humano siembra un pensamiento y recoge una acción.

Siembra una acción y recoge un hábito

Siembra un hábito y recoge un carácter

Siembra un carácter y recoge un destino”

¿Qué opináis de todo esto?

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Hijo, tú vales mucho


Quizás no somos conscientes de lo importante que es lo que les decimos a nuestros hijos acerca de su persona, de cómo son, de sus cualidades y  defectos. Y no sólo lo que les decimos directamente a ellos sino también lo que decimos de ellos a otras personas mientras están delante.

Talentina: mis palabrás mágicas para hoy "Tú puedes"

Puede ser habitual por ejemplo que después de un día o una tarde con ellos cuando llega papá o mamá a casa descarguemos nuestro cansancio comentándole delante del niño lo bruto que es, lo travieso que es, lo egoísta que ha sido o lo mal que se ha portado, etc.

Sin embargo, no debemos olvidar que la imagen que nosotros proyectamos de ellos contribuye en gran medida a forjar la imagen que ellos mismos tienen de sí mismos y tiene gran influencia en su autoestima y su autoconfianza. Si esta influencia la usamos en sentido positivo podremos hacer que se superen día a día, si por el contrario sin darnos cuenta la usamos de manera negativa podemos causarles un gran perjuicio.

Y es que si nos pasamos el día diciéndole a nuestro hijo que es un patoso probablemente acabará siéndolo porque la imagen que él tendrá de sí mismo también será esa. Cuando tenga que hacer algún ejercicio que requiera cierta habilidad empezará a pensar que no puede, porque es un patoso, y desistirá a la primera de cambio. Si por el contrario hacemos incidencia en sus cosas positivas y destacamos sus progresos en aquello en lo que no es tan bueno les animaremos a seguir esforzándose y por tanto a que mejoren y se vayan superando.

Esto me trae a la cabeza una historia que leí hace tiempo y que pueden ayudar a nuestros hijos a relativizar lo que los demás dicen de ellos o de sus capacidades. Era algo así:

            Érase una vez unas ranitas que decidieron hacer una carrera para subir una colina. Todo el pueblo opinaba que era imposible que lo lograran. Empezó la carrera y todo el pueblo empezó a abuchearlas, a reirse de ellas, y a decirles que no lo lograrían, que eran muy pequeñas y torpes,  y que era imposible que lograran subir hasta allí arriba, que lo dejaran. A medida que iba avanzando la carrera las ranitas iban desistiendo hasta que finalmente sólo quedó una ranita que continuó y logró subir la colina. Todo el pueblo se quedó estupefacto de que hubiera sido capaz. Cuando le preguntaron cómo lo había logrado, la ranita contestó: qué, qué, qué?. Se dieron cuenta de que esa ranita era sorda, no oía nada. No se había enterado de lo que la gente le había dicho y es más, pensó que todo el pueblo estaba animándola….

Probablemente si esa ranita hubiera oído también hubiera desistido. He ahí el poder que tiene sobre nosotros lo que los demás nos dicen.

Ayudemos a nuestros hijos a que siempre confíen en sus posibilidades.

Espero que os haya gustado. Animaros a comentar lo que queráis!

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