Ideas para fomentar en los niños su amor por la naturaleza


Os doy algunas ideas que intento aplicar con mis hijos para que aprendan a querer, a valorar y a cuidar la naturaleza y a disfrutar de ella:

Talentina "el mejor momento ahora, el mejor lugar aquí"
1-   
Salir de la ciudad. Acostumbrarlos a hacer al menos una o dos excursiones al mes (si son más mucho mejor) para jugar al aire libre rodeados de naturaleza, da igual el tiempo que haga. Podéis ir al campo, a la montaña, a la playa, o a cualquier sitio donde puedan respirar aire puro y estar en contacto con ella. Así vivirán en primera persona las distintas estaciones del año:

  • En invierno disfrutarán de la nieve. No hace falta irse a esquiar si no queréis, podéis encontrar alguna ladera para que jueguen simplemente. Por un precio muy razonable podéis compraros un trineo y disfrutar de días de nieve estupendos!
  • En otoño verán caer las hojas de los árboles y podéis explicarles por qué se produce, etc. También podéis llevaros una cesta e ir a coger setas, moras ó castañas. A vuestros hijos les encantará esta actividad, les hará sentirse útiles, y pasaréis un día muy agradable.
  • En primavera conocerán la naturaleza en estado puro con todo tipo de flores y árboles en su máximo esplendor. Podéis aprovechar para enseñarles distintos tipos de flores (margaritas, tulipanes, girasoles, etc…) y de animalitos (saltamontes, mariquitas, hormigas, lagartijas, mariposas, ardillas si las hay, etc.)
  • En verano podéis acercaros a algún río para que se puedan refrescar un poquito y disfrutar de un día de pic-nic o si tenéis la playa cerca acercaros a ella para que disfruten del mar y la arena.

2-   Visitar los parques con mucha frecuencia, en vuestro día a día. Dejad que corran, que experimenten y se relacionen con todos los elementos que haya. Podéis observar a los pajaritos y a los patos con ellos y llevarles un poco de alimento para que los niños se los den.

3-  Visitar una granja de animales cualquier día del año también puede ser una experiencia fantástica. Seguro que cerca de vuestra ciudad existe la posibilidad de visitar una granja y pasar un día mostrándoles cómo ordeñan una vaca, cómo ponen huevos las gallinas, cómo esquilan una oveja o cómo corren los caballitos.

4-   También podéis iniciarles en el senderismo. En todas las provincias hay numerosas sendas para hacer a pie. En vuestra oficina de turismo podéis informaros acerca de distintos recorridos, de su grado de dificultad y el tiempo estimado para que no haya sorpresas. Llevaros siempre agua y algo para comer y parar siempre que sea necesario para disfrutar de la naturaleza, no es una carrera, se trata de disfrutarlo!

5-    Hacer con los niños una ruta a caballo también es una buena manera de que vayan perdiendo el temor a los animales y de que estén en contacto con ellos.

6-   Aprovechar las vacaciones para disfrutar juntos de todos los elementos de la naturaleza, o bien de la playa con la arena, el mar, las rocas, etc… allí podéis buscar cangrejos, conchas, caracolas, etc…o bien de un entorno más campestre, de camping o en una casa rural por ejemplo para estar más en contacto con la montaña, los animales de granja, los pastos, etc.

7-   Llevarles al museo de ciencias naturales o a la casa de las ciencias de vuestra ciudad también puede ser una experiencia interesante que les acerque a la naturaleza y les ayude a conocerla un poquito mejor. Al llegar a casa podéis compartir impresiones e incluso hacer dibujos sobre lo que más les gustó.

8-   También podéis visitar algún jardin botánico, algún acuario o zoo

9-  Salir a hacer deporte por alguna senda… podéis coger la bicicleta, los patines o simplemente salir a correr con ellos… será divertido y se lo pasarán en grande!

10- Proporcionar ocasiones para que el niño se acerque al mundo animal (pájaros, perros, gatos, hormigas, caracoles, etc.) que conozca y comprenda su forma de vida y sus necesidades, aprendiendo a cuidarlos, a quererlos y a respetarlos.

11-  Observar las estrellas al anochecer. Algunos niños tienen especial interés por conocer el cosmos, así que se les puede llevar al planetario o invitarles a observar el cielo a través de un telescopio.

12- Si tenéis la posibilidad, también es una buena idea plantar con ellos alguna hortaliza en el huerto. Lo interesante es poder seguir todo su proceso hasta que finalmente se pueda tomar y cocinarlo o tomarlo después en casa con ellos…

13-  En casa también podemos hacer muchas cosas para fomentar su amor por la naturaleza:

  • Enseñarles a cuidar las plantas (que las rieguen con nosotros, será además una tarea que les encantará, que les hablen con cariño y las mimen), también pueden plantar una semilla en un tarro de cristal o en una maceta con tierra para que vean cómo regándola y cuidándola va creciendo día a día.
  • Si tenéis mascota es una oportunidad para que aprendan a respetar a los animales, a cuidarles y a quererles. 
  • Leerles cuentos que fomenten su amor por la naturaleza y que implícitamente les vayan enseñando lo importante que es cuidar el medio ambiente y las cosas que podemos hacer para protegerlo.
  • Involucrarles en el proceso de reciclaje y explicarles por qué se hace…

Os recomiendo además el libro “Educar en verde”, de Heike Freire, en el que encontraréis más  ideas para acercar la naturaleza a los niños.

Espero que os haya gustado. ¿Qué otras cosas se os ocurren?

Cómo desarrollar en los niños competencias para la vida


Como madre me interesa mucho indagar en formas de educar que ayuden a desarrollar competencias y habilidades en los niños de forma integral y cada vez descubro más iniciativas que despiertan en mí el entusiasmo de creer que hay muchas cosas que se pueden hacer de otra manera, que hay mucho por descubrir, que hay otras formas de educar y de transmitir valores…

Una de estas iniciativas es LÓVA, LA ÓPERA, UN VEHÍCULO DE APRENDIZAJE… esta iniciativa impulsada por el Teatro Real ha permitido y está permitiendo que muchas escuelas empiecen a trabajar por proyectos… Así, se trata de que sean los propios niños los que creen una ópera… A cada niño se le asigna un papel: intérprete, guionista, maquillador, técnico de luces, etc… y ese niño, guiado por un experto, debe desempeñar su papel de forma autónoma y con la responsabilidad de saber que de su trabajo depende en gran medida que el proyecto conjunto salga adelante…

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El objetivo último no es tanto crear la ópera en sí, que también, sino todo lo que los niños aprenden y descubren durante el proceso: a trabajar en equipo, a negociar con sus compañeros, a desarrollar habilidades en un determinado “oficio” hasta el punto de que llegan a saber más que sus profesores en ese área, a desenvolverse y hacer las gestiones oportunas para lograr hacer su trabajo, a desarrollar sus capacidades creativas, etc…

En definitiva, “desarrollan capacidades y habilidades que les servirán para la vida”… Además, esta iniciativa mejora su desarrollo lingüístico, su “autoconocimiento” y aumenta su autoconfianza y su autoestima al comprobar que realmente son capaces de llevar ese trabajo a cabo…y sobre todo, no se trata de algo que les han contado, sino de una experiencia que han vivido y que por tanto ¡no olvidarán!

Os dejo con una entrevista a una profesora de primaria que participó en el proyecto y que explica muy bien la experiencia y todo el aprendizaje que supuso para  los alumnos y para los propios profesores. Lo cierto es que da mucho que pensar…

Y acabo con una reflexión: es cierto que es difícil cambiar la escuela y hacer que haya más iniciativas como ésta… y es que como bien dice esta profesora hoy por hoy los programas lectivos son muy extensos y dejan poco tiempo para dedicarlo a este tipo de proyectos… ¡ojalá que con el tiempo cambien las cosas! porque desde mi punto de vista no hay mejor manera de transmitirles valores y de desarrollar sus capacidades y habilidades que a través de la experiencia… pero mientras tanto no olvidemos que la educación comienza en casa…Mi propuesta y mi reflexión se dirige a los padres… si en la escuela no se hace tanto como nos gustaría, ¿por qué no intentar trabajar de esta manera desde casa?

Tendremos algunas limitaciones pero seguro que también otras ventajas…

Ahí os lo dejo…  ¿Qué opináis?

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Despojarnos de nuestras ataduras para educar

Educar sin atadurasEn un taller de creatividad al que asistí hace ya algún tiempo, el ponente nos relató una historia para reflexionar acerca de nuestros prejuicios, de nuestras ataduras, de la mochila de creencias que todos llevamos a nuestras espaldas y de las limitaciones que eso puede comportarnos. Aquella historia me dio mucho que pensar y hoy la quiero compartir con vosotros.

Se trata de un experimento científico que se hizo con algunos monos. Lo cierto es que no sé qué tiene esta historia de verdad o de leyenda, pero en cualquier caso, explica muy bien los patrones de comportamiento por los que nos guiamos en muchas ocasiones.

El experimento consistió en meter a tres monos en una sala y en una de las esquinas se colocó una escalera que permitía alcanzar un plátano colgado del techo. Como es normal al poco tiempo de estar en la sala los monos quisieron alcanzar el plátano pero lo que ocurrió es que al subir la escalera se les roció a todos con agua helada a presión. Los monos intentaron una y otra vez coger el plátano, pero el resultado siempre era el mismo…. así que los monos, ya muy escarmentados, desistieron y optaron por no repetir nunca más la experiencia…

Lo que se hizo entonces fue sacar a uno de los monos y meter a otro mono nuevo… al ver el plátano, este mono lo primero que hizo fue intentar subir rápidamente la escalera para cogerlo pero sus compañeros fueron a pegarle propinándole golpes y patadas para impedir a toda costa que se acercara a la escalera… ni siquiera le dieron la oportunidad de intentarlo…

A continuación se sacó de nuevo a uno de los monos del principio y se metió a otro mono nuevo. Ocurrió exactamente lo mismo, que todos fueron a pegar al mono nuevo para que no intentara subir la escalera y coger el plátano… lo más sorprendente fue que el mono que no había sido empapado por el agua helada fue el que con más contundencia y convicción le golpeó…

Así se hizo varias veces, introduciendo a monos nuevos cada cierto tiempo y el resultado siempre era el mismo: monos que nunca habían sido rociados con agua helada seguían el patrón de comportamiento que habían aprendido a pesar de no haber experimentado por ellos mismos el motivo del peligro….

El caso es que el plátano acabó convirtiéndose en una especie de tabú inalcanzable… y a pesar de quitar el efecto del agua helada… ninguno volvió ya a intentar cogerlo…

Os dejo aquí un vídeo en el que se muestra muy bien este experimento:

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Todos tenemos obviamente una vida detrás, un pasado, unas experiencias, una mochila cargada de cosas buenas y malas, de anhelos, de frustraciones, de éxitos y de fracasos…. Cada una de esas experiencias se sitúa en un contexto determinado, en un ambiente determinado y obviamente son vividas por nosotros mismos que tenemos nuestro propio carácter…

Mi propuesta pasa por intentar desprendernos de todo ello para poder educar niños libres y felices, intentar no pasarles la factura de nuestros miedos, de nuestras frustraciones o fracasos, ni siquiera la de nuestros éxitos y anhelos… todos ellos están fundamentados seguramente en un contexto y en una realidad que quizás nada tiene que ver con la de nuestros hijos…

Por supuesto que podemos y debemos compartir con ellos nuestras experiencias vitales porque sólo así crearemos un verdadero vínculo emocional con ellos y a fin de cuentas constituyen lo que somos hoy día … pero intentemos distanciarnos un poco de ellas…

Dejemos que sean ellos mismos y sus propias experiencias las que vayan forjando su carácter y su destino, dejemos que sean ellos los que vayan descubriendo sus propios sueños,  los que encuentren sus propios miedos y sus propias limitaciones… dejemos que sean ellos los que vayan llenando su propia mochila de experiencias vitales buenas y malas… no les carguemos también con la nuestra!

No es una tarea fácil pero creo que merece la pena, cuanto menos, hacer el esfuerzo de intentarlo..

¿Qué opináis de todo esto?

Porque lo que me gustaría es darte herramientas para vivir esta vida… feliz

Educación emocional: porque lo me gustaría es darte herramientas para vivir esta vida... felizLa sociedad está cambiando y un modelo educativo concebido en la revolución industrial en el que se primaba la estandarización, la repetición, etc… poco tiene que ver con el mundo actual.

El mundo cada vez es más dinámico y está más dominado por las tecnologías de la información. El conocimiento está a disposición de nuestros hijos como nunca antes lo había estado… con sólo dar a una tecla pueden obtener toda la información que necesiten y el aprendizaje colaborativo está a la orden del día. Según los expertos 4 de cada 5 niños trabajarán en profesiones que aún no existen…

La educación tiene que cambiar irremediablemente para adaptarse a los nuevos tiempos… y desde mi punto de vista debe centrarse en formar a la persona de una manera mucho más integral, teniendo en cuenta sus sentimientos, sus emociones, sus capacidades, sus actitudes, sus talentos…  y así desarrollar competencias, habilidades y destrezas que le permitan ser feliz el día de mañana.

Os dejo este vídeo/documental (sólo dura 8 minutos y merece la pena) en el que una profesora de infantil explica distintas técnicas para trabajar la educación emocional con los niños. Es un documental fantástico que nos puede servir de inspiración a muchos padres… (podéis activar los subtítulos en la barra de herramientas del vídeo)…

Me alegra muchísimo comprobar que cada vez somos más los que nos preocupamos por ofrecer a nuestros hijos una educación más amplia, no basada solamente en aspectos cognitivos y académicos, una educación adaptada a las capacidades de cada niño en la que las emociones tienen un lugar importante.

Me he emocionado al verlo… será tal vez porque estoy justo en el momento de buscar un centro educativo para mi hija… espero que os guste!!

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Educar con el ejemplo: la única forma de educar


Hace poco leí una frase de Albert Einstein con la que estoy muy de acuerdo “educar con el ejemplo no es una manera de educar, es la única”. Y es que ser consecuentes y coherentes con los principios que transmitimos a nuestros hijos a través de la palabra es fundamental para que dejen huella en ellos.

El ejemplo que les damos con nuestra conducta, con nuestro comportamiento, con nuestras actitudes, con nuestro tono vital, con nuestro pesimismo u optimismo, con nuestra manera de ver y de estar en la vida, etc. tiene mucha más influencia en ellos que los propios consejos que podamos verbalizar.

No os preocupéis porque no os escucho, porque os observo todo el día

De nada sirve decirle a nuestro hijo que debe ser sincero si nos ve mentir con frecuencia, de nada sirve decirle que debe ser activo y esforzarse por cumplir sus objetivos si nos ve sentados en el sofá todo el día, de nada sirve decirle que debe pensar en los demás si jamás nos ve preocuparnos por el otro, de nada sirve decirle que hay que ser optimista si nos pasamos el día quejándonos por todo, de nada sirve decirle que sea respetuoso con el medio ambiente si nosotros mismos no lo somos…

Por eso siempre digo que los hijos contribuyen a sacar la mejor versión de nosotros mismos, porque uno tiende a querer crecer y ser mejor cada día para que ellos también lo sean.

Al hilo de todo esto y ahora que estamos  en tiempos tan convulsos, en los que la corrupción y la falta de honestidad, de ética y de moral en nuestra sociedad están a la orden del día,  me viene a la cabeza una historia bastante ilustrativa que leí hace unos días en un post de Ángel María Herrera, socio fundador de Bubok :

            Estaba un padre con su hijo haciendo cola para entrar al teatro. Cuando llegó su turno, el padre le preguntó a la señora que estaba en la taquilla a partir de qué edad los niños debían pagar. La señora contestó que a partir de los 8 años. El padre sin dudarlo un momento contestó: “Pues déme dos entradas que mi hijo cumplió ayer 8 años”. La señora le entregó las entradas, pero antes de que se fuera, le dijo: “Me ha extrañado mucho que me dijera que su hijo tiene 8 años, si me dice que tiene 7 no me habría dado cuenta”. El padre respondió :”Usted no se hubiera dado cuenta, pero mi hijo sí”.

Si queremos cambiar las cosas que no nos gustan, no hay mejor manera de hacerlo que a través de la educación. Nuestros hijos son el futuro, la generación del mañana. De nosotros depende el legado que les queremos dejar.

¿Qué opináis de todo esto? ¿Estáis de acuerdo?

¿Cómo desarrollar su talento?


¿cómo desarrollar el talento de los niños?Cada niño es único, diferente y especial. Cada uno tiene unas cualidades innatas, unos gustos, unas inclinaciones y unos intereses propios.

En edades tempranas creo que lo fundamental es que prueben muchas cosas diferentes, que pierdan muchos miedos, y que puedan sentirse seguros realizando cosas muy distintas. Hacer que su “zona de confort” sea lo más amplia posible.

Fuera el miedo a montar en bici, a cocinar, a la nieve, al agua, a cantar, a plantar un árbol, a montar a caballo, a hacer manualidades, a patinar, a improvisar, a pintar, a viajar, a nadar, a tocar un instrumento, a la montaña, a bailar, a hacer amigos, a jugar, a expresar sus emociones, a hablar en público, al mar, a ayudar a los otros, a hablar otras lenguas, a hacer poesía, a escribir, a hacer fotos, a leer mucho… y a tantas cosas más…

La tarea de los padres, además de darles las herramientas necesarias para probar muchas cosas, consiste en primer lugar en motivarles  y luego en observarles, “descubrirles”, guiarles, acompañarles y ayudarles a encontrar aquellas cosas que les gustan, que disfrutan, que se les dan bien, aquellas cosas que entienden de manera natural, aquello en lo que se sienten como pez en el agua y para lo que tienen aptitudes innatas.

No se trata de crear genios. Desde mi punto de vista se trata sencillamente de  conocer quiénes son realmente, para que vivan la vida que les corresponde vivir y no la de otros.

Además, también creo que es fundamental ayudarles a desarrollar su creatividad, enseñarles a gestionar sus emociones y educarles para que sean niños emprendedores, positivos, responsables, perseverantes, comprometidos, con motivaciones, solidarios, con habilidades sociales, etc…

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¿Qué otros talentos creéis que debemos cultivar en nuestros hijos?

Enseñémosles a ser proactivos


Todos tenemos una responsabilidadTodas las personas tenemos la capacidad de decidir muchas cosas. Sin embargo, la concepción que tenemos de cómo se fraguan las cosas en la vida condicionan nuestra manera de ser.

Si pensamos que nada depende de nosotros sino que nuestra vida y nuestra suerte están sometidas a acontecimientos externos y ajenos a nosotros seremos personas mucho menos activas que si pensamos que lo que ocurra depende básicamente de nosotros y está en nuestras manos.

Yo pienso que ante cualquier situación todos podemos hacer alguna cosa o poner nuestro granito de arena para cambiarlo. Probablemente haya situaciones ajenas a nosotros en las que nos parezca que se nos escapa totalmente de las manos y seguramente sea así en un 99% pero si lo pensamos bien seguro que hay al menos un 1% restante que depende de nosotros o que nosotros podemos aportar.

Esto es lo que me gustaría que pensaran mis hijos en el futuro, que pueden cambiar las cosas, y que los sueños por muy lejanos que parezcan se pueden conseguir con esfuerzo y perseverancia.

Esta actitud como sabéis se asocia al espíritu emprendedor. En una de las charlas de emprendimiento a las que asistí últimamente se comentó una cosa que me pareció muy cierta: “si persigues con tesón tus sueños el cosmos y los astros se aliarán contigo para que los consigas…”. Y es que si luchamos decididamente por algo es cierto que las cosas empiezan a fluir. Nos puede parecer que hay un montón de casualidades que empiezan a surgir… pero en realidad no son casualidades sino causalidades provocadas por nosotros mismos.

Sólo hay que atreverse y actuar. Y es que el miedo al fracaso es mucho peor que el propio fracaso. De este último al menos aprendemos cosas que nos servirán en un futuro pero el miedo nos bloquea, nos paraliza y no nos deja avanzar.

Tenemos la capacidad de influir en nuestros hijos para que tengan una u otra visión de la vida. Os invito a que reflexionéis sobre el tema y a que les eduquéis para ser personas proactivas y luchadoras, y recordad que la mejor manera de transmitírselo no es con la palabra sino con el ejemplo diario.

Termino con una cita de Paramahansa Yogananda, gurú de la India y pionero de las enseñanzas de la meditación en Occidente:

“El ser humano siembra un pensamiento y recoge una acción.

Siembra una acción y recoge un hábito

Siembra un hábito y recoge un carácter

Siembra un carácter y recoge un destino”

¿Qué opináis de todo esto?

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Hijo, tú vales mucho


Quizás no somos conscientes de lo importante que es lo que les decimos a nuestros hijos acerca de su persona, de cómo son, de sus cualidades y  defectos. Y no sólo lo que les decimos directamente a ellos sino también lo que decimos de ellos a otras personas mientras están delante.

Talentina: mis palabrás mágicas para hoy "Tú puedes"

Puede ser habitual por ejemplo que después de un día o una tarde con ellos cuando llega papá o mamá a casa descarguemos nuestro cansancio comentándole delante del niño lo bruto que es, lo travieso que es, lo egoísta que ha sido o lo mal que se ha portado, etc.

Sin embargo, no debemos olvidar que la imagen que nosotros proyectamos de ellos contribuye en gran medida a forjar la imagen que ellos mismos tienen de sí mismos y tiene gran influencia en su autoestima y su autoconfianza. Si esta influencia la usamos en sentido positivo podremos hacer que se superen día a día, si por el contrario sin darnos cuenta la usamos de manera negativa podemos causarles un gran perjuicio.

Y es que si nos pasamos el día diciéndole a nuestro hijo que es un patoso probablemente acabará siéndolo porque la imagen que él tendrá de sí mismo también será esa. Cuando tenga que hacer algún ejercicio que requiera cierta habilidad empezará a pensar que no puede, porque es un patoso, y desistirá a la primera de cambio. Si por el contrario hacemos incidencia en sus cosas positivas y destacamos sus progresos en aquello en lo que no es tan bueno les animaremos a seguir esforzándose y por tanto a que mejoren y se vayan superando.

Esto me trae a la cabeza una historia que leí hace tiempo y que pueden ayudar a nuestros hijos a relativizar lo que los demás dicen de ellos o de sus capacidades. Era algo así:

            Érase una vez unas ranitas que decidieron hacer una carrera para subir una colina. Todo el pueblo opinaba que era imposible que lo lograran. Empezó la carrera y todo el pueblo empezó a abuchearlas, a reirse de ellas, y a decirles que no lo lograrían, que eran muy pequeñas y torpes,  y que era imposible que lograran subir hasta allí arriba, que lo dejaran. A medida que iba avanzando la carrera las ranitas iban desistiendo hasta que finalmente sólo quedó una ranita que continuó y logró subir la colina. Todo el pueblo se quedó estupefacto de que hubiera sido capaz. Cuando le preguntaron cómo lo había logrado, la ranita contestó: qué, qué, qué?. Se dieron cuenta de que esa ranita era sorda, no oía nada. No se había enterado de lo que la gente le había dicho y es más, pensó que todo el pueblo estaba animándola….

Probablemente si esa ranita hubiera oído también hubiera desistido. He ahí el poder que tiene sobre nosotros lo que los demás nos dicen.

Ayudemos a nuestros hijos a que siempre confíen en sus posibilidades.

Espero que os haya gustado. Animaros a comentar lo que queráis!

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Duérmete mi niña

¡A jugar al aire libre!


Vuelta a la naturaleza de los niñosMe parece muy importante fomentar el amor de los niños por la naturaleza, enseñarles a cuidarla, a quererla y a respetarla. Y pienso que no hay otra manera de promoverlo que haciendo que pasen tiempo en entornos naturales.

Los niños necesitan jugar con la tierra, saltar en los charcos, correr detrás de las lagartijas, subirse a los árboles, y en definitiva jugar al aire libre rodeados de naturaleza.

Sin embargo, la realidad es que en muchos casos pasan demasiado tiempo en casa rodeados de paredes y pantallas. Y es que hoy en día los padres tendemos a protegerles en exceso de todo aquello que les ensucie, les dañe o les pueda hacer enfermar, sin darnos cuenta de que en muchas ocasiones nuestros miedos les privan de una parte básica y esencial de su desarrollo.

Richard Louv, periodista americano autor del best seller “El último niño en los bosques” tras hacer más de 3.000 entrevistas a padres de Estados Unidos, llega a hablar incluso del transtorno por déficit de naturaleza, un transtorno social que puede provocar una devaluación de los sentidos, dificultades de concentración e incluso enfermedades físicas y emocionales en los niños.

Este autor explica que todos los seres humanos tenemos una necesidad innata de contacto con el mundo natural y afirma que los padres, además de procurarles a nuestros hijos una buena nutrición y un sueño adecuado, deberíamos garantizarles una relación con la tierra.

Hasta hace 30 años, dice Louv, “Los niños jugaban entre los árboles o en el campo. Los niños de hoy ya no pueden tener los pies llenos de barro, correr hasta horizontes lejanos, colgarse de un árbol o recrear mundos con lo que hay disponible en la naturaleza. En sólo dos generaciones, la infancia ha perdido su legado más preciado: el juego que se inventó hace decenas de miles de años“.

En respuesta a los padres y madres demasiado preocupados por evitar toda situación de riesgo para sus hijos, Louv comenta una cosa que me parece muy destacable: “En los ambientes controlados no hay verdadera experimentación. Aunque precisamente el riesgo es lo que los padres desean evitar, es lo que más nos enseña y estimula la creatividad cuando se trata de encontrar soluciones”

El periodista sostiene que los niños expuestos a la naturaleza muestran mejoras intelectuales, espirituales y físicas en comparación a los que se quedan encerrados. Así, mejoran sus niveles de concentración, controlan el estrés y promueven soluciones creativas ante los problemas.

Este libro ha promovido un auténtico movimiento de vuelta a la naturaleza. Así los huertos escolares empiezan a ser muy habituales en ciudades como Nueva York, y las guarderías en el bosque en las que todas las actividades se desarrollan al aire libre empiezan a ser cada vez más comunes en países europeos como Alemania, Suiza y  Reino Unido. Confiemos en que lleguen también pronto a España.

¿Qué opináis sobre este tema?

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Duérmete mi niña


El apego infantilAyer por la noche estaba intentando dormir a mi hija, ella daba vueltas hacia un lado y hacia    el otro, se frotaba los ojos y no paraba de hacer todo tipo de muecas y de aspavientos… no había forma   de que se durmiera. Se notaba que tenía sueño porque siempre que me dice que le pican los ojos es porque se está cayendo pero el caso es que no lograba conciliar el sueño, y eso que lo intenté todo: cuentos, nanas…

De repente sin yo decirle nada me dice: “Mamá, es que no me quiero dormir porque mañana cuando me despierte no vas a estar, estarás trabajando y no quiero…”

Como comprenderéis casi me desarma… y es que entendí la angustia que le producía saber que después de un fin de semana juntas llegaba el lunes, “el cole” y con ello el trabajo de mamá, y de papá claro.

Una de las cosas que te trae la maternidad es la vuelta a tu infancia, y es que yo misma aún recuerdo algunas de mis pataletas agarrada a la pierna de mi madre para que no se fuera a trabajar… y recuerdo esa sensación de desamparo cuando se iba… por eso la entendí tan bien…

Intenté explicarle que sólo me iba un ratito, que debía hacerlo, pero que enseguida volvería con ella… pero lo cierto es que con tres años no puedes aspirar a que lo entienda, como mucho a que lo acepte y ya está.

Durante los primeros años de vida los niños necesitan mucho a sus padres… pasar tiempo con ellos, y saber que están ahí. Sin embargo la sociedad moderna hace cada vez más difícil conciliar la vida laboral y familiar. Lo sufrimos los padres, pero sobre todo lo sufren nuestros hijos.

Os transcribo un párrafo de un artículo de Carlos González sobre el tema del apego infantil en los primeros años de vida. Este pediatra habla de lo importante que es el afecto y la seguridad que les damos a nuestros hijos en sus primeros años.

            Por desgracia, las madres escuchan a veces consejos como “no lo cojas en brazos, no le des el pecho, no juegues tanto con él… si se acostumbra, sufrirá más cuando tengas que volver a trabajar”. Pero así el sufrimiento es mayor, y desde el primer día; lo único que disminuye es la manifestación externa de ese sufrimiento. No, al contrario, dele a su hijo todo el cariño y todo el contacto físico que pueda, durante todo el tiempo que pueda. Que tenga el mejor comienzo.

             Después de los tres años, y sobre todo de los cinco, ese buen comienzo da frutos manifiestos. Son entonces los niños que habían tenido una relación más intensa con su madre, más brazos, más contacto, más juegos, los que mejor se adaptan a la separación. Porque el cariño ilimitado de los primeros años les ha dado la confianza en sí mismos y en el mundo que necesitan para iniciar el camino de la independencia. Ahora sí que están contentos en la escuela, y es verdadera felicidad y no simple apatía, una felicidad basada en la seguridad de que su madre volverá y les seguirá queriendo.

¿Qué opináis sobre este tema?

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Fomentar el espíritu emprendedor en los niños


Por mi trabajo en muchas ocasiones me ha tocado dar charlas de sensibilización para emprender en colegios e institutos. El objetivo es reflexionar sobre las cualidades, actitudes y aptitudes que tiene un emprendedor, desmitificar el mundo de la empresa y hacer que los chavales contemplen como una opción real de futuro la posibilidad de crear su propio negocio y desarrollar su propio proyecto.

En muchas ocasiones les pongo el vídeo de la historia de los niños del FC Panyee en Thailandia. Es una historia preciosa de superación que nos puede ayudar a explicarles a nuestros hijos que si lo desean con fuerza y luchan por ello “TODO ES POSIBLE”.

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Os destaco algunas de las cualidades y aptitudes  emprendedoras que tienen los niños de esta historia. Lo más importante desde mi punto de vista es transmitirles a nuestros hijos que todas ellas se pueden desarrollar a lo largo de la vida, con práctica y entrenamiento.

  • Pasión, entusiasmo: creo que es lo principal, que te apasione lo que haces, encontrar un proyecto que te llene. Esa pasión te llevará muy lejos. Estos niños sentían claramente una pasión muy fuerte por el fútbol.
  • Espíritu de superación: esa pasión les llevó a superar un montón de dificultades para poder jugar a lo que más les gustaba, construyendo un campo de fútbol encima del mar, por no tener espacio en su minúscula isla.
  • Perseverancia: en la vida siempre te encontrarás con muchas dificultades, lo más importante es tener tesón y constancia para continuar y perseguir tus objetivos, pase lo que pase y pese a quien pese. En el vídeo vemos cómo al principio la gente de la isla se reía de los niños y los trataba de locos. Pese a todo, continuaron para conseguir su meta. Creer en uno mismo, en tus posibilidades, en tu capacidad para llevar el proyecto adelante es muy importante.
  • Capacidad de asumir riesgos: poner en marcha un nuevo proyecto siempre implica arriesgar, ya que están en juego tus ilusiones, tus expectativas, muchas veces tu tiempo o incluso tu dinero. La capacidad de sobrellevar las incertidumbres del principio, la capacidad de asumir los errores, los fracasos,  es muy importante para no tirar la toalla a la primera de cambio. Los niños Panyee demostraron tener estas aptitudes.
  • Creatividad: hacer las cosas de manera diferente, aportando valor. En el caso de los niños panyee aunque a priori no había ninguna opción de construir un campo de fútbol en su isla se les ocurrió y se las ingeniaron para hacerlo encima del mar. Nadie hubiera apostado por esta posibilidad ni creído que unos niños pudieran hacerlo… pero la creatividad unida a la pasión y la perseverancia NO TIENE LÍMITES!!
  • Capacidad de organización y planificación: para llevar adelante un proyecto en muchas ocasiones deberemos formar un equipo y organizarlo. Así, capacidades de coordinación y habilidades sociales son muy importantes para conseguir los objetivos planteados.  Si os fijáis en el vídeo existe un primer niño que anima y organiza al resto, sería el líder, capaz de poner en marcha el proyecto.

¿Qué otros valores, habilidades, actitudes, etc. encontráis en estos niños? ¿Cómo pensais que podemos trabajarlas con nuestros hijos?

Se puede aprender a ser creativo


Os dejo este vídeo con una entrevista a Ken Robinson, uno de mis autores de cabecera, experto mundial en el desarrollo del potencial humano, en creatividad e innovación. En ella da muchas claves sobre la creatividad y el proceso creativo.

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Merece la pena ver el vídeo completo, pero para quienes no tengáis tiempo os dejo algunas de las principales ideas que señala en esta entrevista que le hace Eduardo Punset:

  1. Gracias a la imaginación, se puede visitar el pasado y anticipar el futuro; se puede asumir el punto de vista de otra persona. Ahí radica el rasgo distintivo de la inteligencia humana.
  2. La creatividad es un paso adelante. La creatividad significa poner la imaginación a trabajar, la imaginación aplicada: es el proceso de tener ideas nuevas que sean valiosas.
  3. Estar en tu elemento significa que haces algo que comprendes de manera natural, para lo que tienes aptitudes. Pero estar en tu elemento es más que eso tiene que encantarte lo que haces; la clave es la pasión. Si algo te encanta, si algo te apasiona y encima se te da bien, como decía Confucio, nunca vuelves a trabajar, porque vives la vida que te corresponde vivir. Te conviertes en tu yo más auténtico
  4. La respuesta a un padre que quiere saber qué aconsejarle a su hijo acerca de a qué dedicarse en la vida, es que lo observe primero. Que no mire al mundo que lo rodea, sino al niño o niña primero, para ver qué le inspira, qué capta su atención… ¿Quién es? ¿Cuáles son las cosas que le entusiasman? ¿Cuáles son las cosas por las que se siente atraído, o las cosas que le provocan rechazo?
  5. La creatividad es un proceso muy práctico. Todo el mundo tiene facultades creativas, y que se pueden desarrollar. Se puede ser creativo con cualquier cosa que implique inteligencia. Pero, para ser creativo, hay que poder, con el tiempo, controlar los materiales con los que trabajas, para obtener los efectos que te interesan y seguir el camino que te fijes
  6. Se puede enseñar a la gente a ser más creativa, ¡y deberíamos hacerlo en la escuela, en el mundo empresarial y en nuestra vida cotidiana!
  7. Una parte de ser creativo tiene que ver con lanzar hipótesis, probar cosas, hacer bocetos, explorar posibilidades… pero la segunda parte consiste en ser crítico, hacer juicios sobre los resultados y plantearse: «y bien, ¿funciona? ¿Es lo que buscaba?».
  8. Es un proceso constante, en cuanto comprendamos que ser creativo es un proceso material para el que hay que adquirir destreza y práctica, podremos enseñarlo. Deberíamos enseñarlo tan meticulosamente como enseñamos a leer o enseñamos matemáticas. Además, deberíamos reconocer que la creatividad no es un elemento adicional en nuestra vida, ¡es lo que le da propósito a la vida humana!

¿Qué opináis?

Mamá emprendedora


Mamá emprendedoraMamá emprendedora. Experta en nada, aprendiz de todo. Tengo dos niños preciosos que son el motor de mi vida, una niña de tres años y un niño de dos.

Mi trayectoria profesional ha estado vinculada siempre al mundo del emprendimiento y de la pequeña empresa. He trabajado durante 10 años en varias instituciones ayudando a emprendedores a mejorar sus aptitudes y actitudes, a promover su creatividad, su responsabilidad social, a potenciar sus capacidades, etc.

Ahora que soy madre, pienso ¿Por qué no comenzar desde que son pequeños? Valores como la perseverancia, el espíritu de superación, la autonomía, la inteligencia emocional, las habilidades sociales, el compromiso con el entorno, etc. les servirán para toda la vida.

Me gusta mi profesión pero adoro ser mamá de mis hijos. Y es que mi principal preocupación y ocupación se ha convertido en mi PASIÓN y el aprendizaje más grande de mi vida.

Como cualquier madre quiero lo mejor para ellos, quiero que disfruten, que prueben muchas cosas diferentes que les permitan descubrir intereses y aficiones, que tengan las suficientes herramientas para afrontar las dificultades que puedan encontrarse en un futuro, que sepan saborear la vida y las pequeñas cosas, que luchen por lo que quieren, que no tengan miedo, que sean personas solidarias y comprometidas, que sean proactivos y positivos, y que encuentren sus propias motivaciones y su propio camino, en definitiva… quiero que sean felices!!!

Desde el nacimiento de mi hija empecé a hacerme muchas preguntas y a leer mucho sobre pedagogía, psicología, inteligencia emocional, creatividad, etc. Estoy aprendiendo mucho de esta manera y también desaprendiendo muchas de las cosas que creía saber.

A raíz de esta búsqueda han ido surgiendo muchas ideas, materiales, actividades y  propuestas para realizar con ellos. Ahora quiero compartir esta labor con todos vosotros… y me gustaría que aquellos que compartáis mis mismas inquietudes os animéis a participar y a compartir ideas, para que a la vez que todos aprendemos, mejoremos, crezcamos, y sobre todo… contribuyamos a ofrecer una educación positiva y en valores para ellos, sin prejuicios, sin ataduras… y con un lema por bandera “aprender haciendo”.

Educar las emociones de los más pequeños


Educación emocionalUno de los aspectos que más me preocupa de la formación de mis hijos es la educación emocional. Es un tema que me interesa mucho y es que tengo la sensación de que les llenamos la cabeza de conocimientos y en muchas ocasiones nos olvidamos de lo esencial: enseñarles a gestionar las frustraciones, el éxito, los fracasos, las pérdidas, los miedos, los rechazos, etc.

Tradicionalmente la educación se ha centrado en los aspectos cognitivos y ha dejado de lado los aspectos más emocionales, y es por ello que los propios padres podemos sentirnos desorientados acerca de cómo abordar estos temas.

Os recomiendo el libro “Padres brillantes, maestros fascinantes” de Augusto Cury, imagino que muchos de vosotros ya lo conoceréis. Este psiquiatra hace una reflexión muy interesante acerca de cómo educar las emociones.

Tras leerlo me gustaría compartir con vosotros algunas ideas:

  • Aquello que nos genera emociones, buenas o malas, ocupará en nuestras memorias siempre un lugar privilegiado. Compartamos con nuestros hijos nuestras emociones y nunca lo olvidarán.
  • La televisión, las consolas, los videojuegos, internet… están haciendo que la comunicación en casa se deteriore. Es muy importante hablar con nuestros hijos, de todo, pero sobre todo de nuestras experiencias vitales, de nuestros logros y fracasos, de nuestros anhelos y frustraciones. Todos tenemos una vivencias tras nosotros, compartámosla con ellos, así es como conseguiremos llegar a su corazón.
  •  Humanizar el conocimiento es otra de las propuestas interesantes de este autor, se trata de convertirnos en narradores de historias. Detrás de los datos y de la información dada de forma objetiva en muchas ocasiones existe una historia, se encuentran lágrimas, errores, dificultades, ansiedad, y en muchas ocasiones el coraje del protagonista para seguir adelante. Muchos pensadores murieron por sus ideas. Se trata de crear el clima emocional que vivieron mientras investigaban. A los niños se les podrán olvidar las normas y reglas pero no nuestras historias. Esto ayudará a crear nuevos modelos y héroes.
  • Enseñarles a gobernar sus propios pensamientos y emociones es uno de los mejores aprendizajes que les podemos aportar a nuestros hijos. Entrenar los pensamientos positivos y desechar o aprender a gestionar los negativos es una tarea que todos deberíamos aprender desde pequeños.
  • Hacer que participen en proyectos sociales les vacunará contra el individualismo y el egoísmo. En la época que nos ha tocado vivir, tan basada en el consumismo y en la satisfacción inmediata de nuestros caprichos y deseos, deberíamos de reservar siempre una parcela de nuestra vida para hacer algo por los demás.

¿Qué os parecen estas ideas? ¿Estáis de acuerdo con todas? ¿Qué otras ideas se os ocurren para educar las emociones de nuestros hijos?

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