5 cosas que he aprendido con mi tercer hijo


La verdad es que hace mucho tiempo que no escribo en el blog y es que el último año y medio ha sido tan intenso que apenas he tenido tiempo… Ahora quiero recuperar mi actividad por aquí, tengo un montón de ideas y proyectos en la cabeza, no sé cuándo conseguiré materializarlos pero paso a paso… que Roma no se hizo en un día :))

Durante este tiempo me han pasado muchas cosas… La más importante: que ¡he sido madre de nuevo!. Así que he pensado que mi primer post de vuelta sea sobre el aprendizaje que me ha aportado tener un … os resumo algunas de las principales cosas que me vienen a la cabeza:

  1. Que ningún hijo es igual. Parece una obviedad pero es cierto que si ya has tenido dos hijos hay cosas que das por hecho que son así y llega el tercero y te sorprende… Así que si pensabas que por tener dos hijos ya te lo sabías todo, estabas muuuuuy equivocada. En mi caso por ejemplo con los dos mayores no supe lo que eran cólicos… con la peque lo he sabido y de verdad que se pasa muy mal, los padres y los niños… menos mal que al menos en mi caso sólo duró 3 meses… pero ¡hay que pasarlos!…
  2. Que el tiempo es oro. Ya lo sabía con el segundo pero ahora el término “minuto”cobra un significado especial… procuro no perder ni uno para poder llegar a todo 😉
  3. Que cuando hay cierta de diferencia de edad entre hermanos, no existen los celos, sino un AMOR con mayúsculas que da gusto verlo. Los dos primeros se llevan muy poca diferencia de edad, tan sólo un añito, y aunque se quieren con locura, es inevitable que haya cierta competencia entre ellos y que se comparen… así que estoy acostumbrada a medir lo que le doy a uno y lo que le doy al otro para intentar que no haya muchas diferencias y que no se sientan “menos”… Pues llega el tercero y esa competencia desaparece, al menos en mi caso, que ya se llevan 6 y 7 años… y para su hermana sólo existen arrumacos, ganas de achucharla, de jugar y de cuidarla…
  4. Que el amor de madre se estira como un chicle… si te parece que no puedes querer más de lo que quieres a tus hijos… llega otro más y el amor se multiplica 😉
  5. Que si bien soy muy defensora de las rutinas en casa porque dan confianza a los peques y ayudan a tener un orden… tampoco pasa nada si un día no se bañan o si un día no consigues llegar a todo lo que te has propuesto  … la flexibilidad con tres es importante y más si tienen dos ritmos de vida tan distintos como tienen los míos…

Y es que uno con los hijos no para de aprender, y de enriquecerse…

Y vosotros ¿Qué habéis aprendido con el tercero? ¿Alguna por ahí que se haya animado con el cuarto o el quinto y que nos inspire al resto?

Espero vuestros comentarios 🙂

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